La actualización de la norma que rige los aspectos generales del hormigón en Chile incorporó una serie de modificaciones en distintos aspectos de este noble material. Uno de ellos, el de la durabilidad, tuvo importantes cambios para el establecimiento de requisitos específicos ya sea por la acción de agentes externos o internos. En este artículo se abordan con más detalle estos nuevos requerimientos.

Fuente: Hormigón al Día

Uno de los aspectos que se modificaron de manera sustancial con la actualización de la norma chilena NCh170:2016, que rige los requisitos generales que debe cumplir el hormigón en nuestro país, dice relación con la durabilidad del material.

En este aspecto, la versión anterior de la norma (NCh170:1985), sólo hacía énfasis a las relaciones de materias primas que conforman al hormigón. “La NCh170:1985 -explica Carmen Paz Muñoz, directora de la carrera de Ingeniería en Construcción de la Universidad Andrés Bello (UNAB) e integrante del Comité de Durabilidad del ICH- sólo hablaba de una razón agua-cemento, que mencionaba en algún punto algo respecto a la exposición severa”.

Eso, más algunos requisitos relacionados con los cloruros y los sulfatos, comenta la académica, comprendían todo lo referente a durabilidad en la versión de la NCh170:1985. Sin embargo, destaca que con la actualización de la norma, al considerar una cláusula completa para este ítem, “se incorporaron elementos significativos para que el hormigón deba cumplir criterios de durabilidad conjuntamente a los requisitos de diseño estructural para el que está diseñado”, dijo.

En ese sentido, Jorge Del Pozo, ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y presidente del Comité de Durabilidad del ICH, agrega que “la NCh170:1985 solo hacía mención al caso de exposición severa a agentes externos estableciendo una indicación prescriptiva, definiendo una razón agua-cemento máxima a utilizar y un anexo informativo de recomendaciones para hormigones en ambientes agresivos, abordando el tema de los sulfatos externos y los cloruros internos también en forma prescriptiva”.

Análisis de los agentes internos y externos

La nueva norma NCh170:2016 establece, respecto a los requisitos por durabilidad del hormigón, que ésta “depende de sus propiedades y de la presencia de agentes internos o externos que generen ataque al elemento estructural.

Respecto a los agentes internos y externos que menciona la NCh170:2016, el ingeniero civil explica que “el primer grupo, el de los agentes internos, dice relación con las características de los materiales que constituyen el hormigón y que dan origen a los requisitos de durabilidad debido a su acción y establece valores máximos a sulfatos y cloruros aportados por todos los constituyentes del hormigón contenidos en un metro cubico”.

“En este mismo grupo -añade Jorge Del Pozo- se incluyen los requisitos a considerar para el caso que se empleen, para la confección del hormigón, áridos que según NCh163 clasifiquen como reactivos o potencialmente reactivos y en aquellos casos en que el hormigón va a estar expuesto a un ambiente de alta humedad o sumergido”.

Según explica Arturo Holmgren, ingeniero civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile e integrante del Comité de Durabilidad del ICH, otro de los aspectos que atiende la norma NCh170:2016 dice relación con la intención de que sólo se refiriera a la durabilidad del hormigón como material sin que ellas, por ejemplo, afectaran las normativas relacionadas con el agua y los áridos.

“Antes -menciona- todo estaba mezclado. Es decir, en la norma de áridos, por ejemplo, aparecían requisitos del hormigón o, en la del agua, aparecían requisitos de áridos. Esto generaba condiciones que eran imposibles de verificar para, por ejemplo, el productor de áridos”.

En la NCh170:2016, en cambio, todo quedó en su campo de acción, dice el ingeniero civil. “Lo que se hizo fue separar los requisitos, tanto para áridos como para agua, dentro de sus propias normativas, para después juntar todo en la NCh170:2016 refiriéndose a los aspectos propios del hormigón”.

“Para esto se realizó un trabajo coordinado con las otras normas: la NCh1498, que se actualizó en 2012, y la NCh163 del 2013. Así se pudo compatibilizar que quedara cada una de ellas con los requisitos al componente respectivo y después, en la del hormigón, los requisitos como un todo”, subraya.

Otros elementos incorporados a la durabilidad del hormigón

Tal como se establece en la nueva NCh170, “para obtener un hormigón durable, resulta necesaria la implementación de medidas adecuadas en el diseño de mezcla, la fabricación, correctas prácticas de colocación, compactación, curado y protección del hormigón”, menciona el texto de la norma.

La académica de la UNAB explica que esto es el objetivo de la norma. “Lo que busca es que sea una especificación más por desempeño que por prescripción donde efectivamente, podamos tener un hormigón bien ejecutado en todas sus etapas”, dice.

En ese aspecto, Carmen Paz Muñoz destaca que con la actualización de la norma, los requisitos de durabilidad del hormigón están establecidos para que el “hormigón diseñado sea durable, en términos de diseño por carga y en términos de servicio”.

Finalmente, Arturo Holmgren comenta que existen aspectos que no se consideran dentro de la NCh170:2016, pues no le es atingente, como lo es la vida útil del elemento de hormigón. De la misma forma, agrega que “es muy importante recordar que una estructura de hormigón armado tiene una cierta vida útil que ofrecer como tal y que ella se establece previamente por el mandante, o dueño, del proyecto”.

“De esta forma -agrega el ingeniero civil- cada estructura queda compuesta por diversas consideraciones de diseño estructural y, claramente, materialidades. Dentro de estas últimas está el hormigón, el cual debe aportar con lo que le corresponde y la NCh170:2016 atiende, en función de lo especificado por el responsable del proyecto, las características y desempeños que debe cumplir”.

Otro aspecto muy relevante de esta nueva conceptualización de la durabilidad en NCh170-2016, aporta Arturo Holmgren, se relaciona con haber logrado internalizar, definitivamente, que aquel concepto de esperar asegurar la durabilidad mediante la prescripción de la razón agua-cemento es insuficiente y perverso, pues mientras se avanza en técnicas de diseño del hormigón, y se cuenta con innovadores aportes provenientes de la industria química en aditivos reductores de agua, es factible obtener bajos valores de dicha relación pero sin considerar la importancia que se le debe otorgar al desempeño de dicha mezcla frente a los diversos tipos de ataques a los cuales está expuesta durante su vida útil. Este punto se acogió en NCh170-2016 y permitió incorporar las nuevas consideraciones de experiencias internacionales a cambio de dicha relación. Junto con esto,

Jorge del Pozo añade que “finalmente, concluida la labor de revisión de los aspectos de durabilidad de la NCh170:2016 por parte del Comité de Durabilidad, el ICH está preparando un curso que aborde cómo ha evolucionado el tema de la durabilidad en el hormigón desde la versión de la NCh170:1985 a la actual versión vigente”.

Ver Anterior

17 empresas de la construcción fortalecen sus capacidades y eficiencia para ser más sostenibles

Ver Siguiente

The Whale de Dorte Mandrup: Arquitectura sin fronteras entre ciencia, naturaleza y cultura

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...

Comentar Publicación