Excavar y construir túneles que conectan regiones remotas por debajo del mar conlleva varios desafíos: de la presión del agua a la estabilidad del suelo y el posterior mantenimiento. Así son los túneles submarinos más largos del mundo.

Fuente: Sacyr

La Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles reconoce el túnel del canal de la Mancha como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. También conocido como el Eurotúnel, conecta Reino Unido con Francia y es uno de los túneles subacuáticos más largos del planeta. Investigamos los detalles de la construcción de este y otros túneles faraónicos, como el de Seikan o el de la Bahía de Tokio, ambos en Japón.

Túnel de Seikan

El túnel de base de San Gotardo cruza el sur de Suiza y es una de las obras de ingeniería más sorprendentes del planeta. Con sus 57 kilómetros, es el túnel ferroviario más largo del mundo. Le sigue el de Seikan, que además de ser el segundo túnel ferroviario más largo del mundo, es el más largo con un tramo submarino. Está en Japón y une las islas de Honshu y Hokkaido. De sus 53,85 kilómetros de longitud, unos 23 se encuentran bajo el estrecho de Tsugaru.

“En 1954 un tifón hundió cinco transbordadores en el estrecho de Tsugaru, lo que causó la muerte de 1.430 personas”, indica la Asociación Internacional de Túneles y Espacios Subterráneos (ITA-AITES). Ante la indignación de parte de la población, el gobierno buscó un modo más seguro de cruzar este estrecho tan peligroso: “Dada la dificultad de predecir las condiciones meteorológicas, los ingenieros llegaron a la conclusión de que construir un puente resultaba demasiado arriesgado. Construir un túnel parecía la solución ideal”.

A los 10 años, se empezó a trabajar en lo que sería “la excavación subacuática más larga y difícil jamás intentada”. La construcción se completó en 1988. Los ingenieros se las apañaron para perforar y volar una zona con gran actividad sísmica en la que no podían utilizar una tuneladora porque la roca y el suelo cambiaban de una manera impredecible. Hasta 3.000 personas trabajaron a la vez en la excavación y 34 fallecieron debido a derrumbes, inundaciones y otros percances. El túnel principal tiene tres pisos, está situado a 284 metros por debajo del nivel del mar y es una de las hazañas de ingeniería más ambiciosas del siglo XX.

El túnel de base de San Gotardo cruza el sur de Suiza. Crédito: Railways Explained.

Túnel del canal de la Mancha

En 1987 el presidente francés François Mitterrand y la primera ministra británica Margaret Thatcher anunciaron el comienzo de la construcción del Eurotúnel. Tiene 50 kilómetros de longitud, de los cuales 38 se encuentran bajo el fondo marino y su inauguración tuvo lugar el 6 de mayo de 1994. Para construir esta infraestructura, también conocida como túnel del canal de la Mancha, se utilizaron varias tuneladoras gigantescas, herramientas de excavación manuales y rozadoras (excavadoras que se utilizan para crear grandes cámaras subterráneas). “Cada generación tiene que hacer algo emocionante que afectará el futuro. Esto es maravilloso, incluso mejor de lo que pensé que resultaría”, afirmó Thatcher en relación al túnel.

Esta megaestructura conecta Folkestone, en Kent (Inglaterra), con Coquelles, en Pas-de-Calais (Francia) y consta en realidad de tres túneles paralelos. “Los trenes pasan por dos túneles más grandes. Un túnel de servicio más pequeño, utilizado para ventilación y acceso, discurre entre los dos túneles para los trenes”, explica la Institución de Ingenieros Civiles (ICE). Los pasajeros pueden viajar por el túnel con sus propios vehículos, que se cargan en vagones especiales. El trayecto apenas dura unos 35 minutos y se realiza con trenes que son 100% eléctricos, según el servicio de transporte ferroviario de alta velocidad Le Shuttle.

En 2024 se cumplen 30 años de la apertura del túnel del canal de la Mancha. Crédito: Practical Engineering.

Túnel de la Bahía de Tokio

El tercer túnel submarino más largo del mundo también se encuentra en Japón. La vía Aqua-Line Bahía de Tokio es una autopista de 15,1 kilómetros de longitud que une Kawasaki con Kisarazu, en la península de Boso. “Consiste en un túnel de escudo de 9,5 kilómetros (el Túnel de la Bahía de Tokio) y un puente de 4,4 kilómetros de longitud desde una isla artificial hasta el aterrizaje en Kisarazu”, afirma la ITA-AITES.

Su construcción comenzó en 1989, después de 20 años de investigaciones. Duró nueve años y fue un proyecto de ingeniería civil complejo, ya que se enfrentaron a diversos desafíos como el de hacer frente a la presión del agua y la estabilidad del suelo. Ir de una ciudad a otra por la vía Aqua-Line lleva unos 15 minutos. En cambio, el recorrido alternativo tiene una longitud de 100 kilómetros y supone atravesar el centro del Tokio metropolitano. Así lo indica la ITA-AITES, que destaca que el Aqualine también sirve para descongestionar el tráfico en el corazón de la capital japonesa.

La vía Aqua-Line consiste en un túnel submarino que discurre por debajo de la bahía de Tokio y un puente. Crédito: Driving Nippon.

El túnel de Seikan, el del canal de la Mancha y el de la Bahía de Tokio son sólo tres de los túneles submarinos más largos del planeta. En esta lista también figuran otros como el Túnel de Bomlafjord o de Eiksund, en Noruega, el del Puerto de Sídney, en Australia, o el del Támesis, en Reino Unido. Todos ellos tienen algo en común: además de que atraviesan grandes cuerpos de agua, como océanos, mares, bahías o ríos, son algunas de las obras de ingeniería más complejas del planeta.

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