La industria de la construcción suele considerarse un sector tradicional, anclado en métodos y prácticas que han permanecido relativamente inalterados a lo largo de los años. Sin embargo, entre bastidores de este aparente estancamiento, se está produciendo una revolución silenciosa, impulsada por los avances tecnológicos. La monitorización por imagen y la Inteligencia Artificial (IA) han surgido como catalizadores de esta transformación, configurando un nuevo panorama para el sector de la construcción.

Fuente: CLA

Según un estudio de Accenture, multinacional de consultoría de gestión, tecnologías de la información y externalización, los beneficios de las empresas de la construcción podrían aumentar hasta un 71% en 2050 gracias a la inversión en inteligencia artificial. No se trata sólo de herramientas para mejorar los procesos de construcción existentes, sino también de agentes de cambio que están redefiniendo fundamentalmente la forma en que concebimos, planificamos y ejecutamos los proyectos de construcción. Al combinar datos visuales detallados con algoritmos inteligentes, estas tecnologías ofrecen perspectivas y posibilidades que antes eran inimaginables.

Uno de los beneficios más tangibles es la mejora de la seguridad. Analizar imágenes de obras en tiempo real, por ejemplo, permite detectar a tiempo posibles riesgos y condiciones peligrosas, protegiendo la integridad de los trabajadores. Esta capacidad para identificar y mitigar las amenazas a la seguridad no sólo salva vidas, sino que también reduce los costes asociados a los accidentes y las interrupciones del calendario.

Datos de ABRAINC (Asociación Brasileña de Promotores Inmobiliarios) muestran que a lo largo de 2023, la industria de la construcción y el desarrollo inmobiliario gastó alrededor de 190 reales al mes en equipos de protección personal para cada empleado del sector para garantizar la seguridad de 71.405 trabajadores de la construcción, un total de alrededor de 163 millones de reales al año.

A medida que avanzamos hacia un futuro cada vez más digitalizado, es esencial reconocer el potencial transformador de estos agentes de cambio en la industria de la construcción. Sin embargo, también debemos abordar cuidadosamente las cuestiones éticas y prácticas relacionadas con la privacidad, la seguridad de los datos y la equidad en el acceso y el uso de estas tecnologías.

Por último, para que esta revolución sea realmente transformadora, necesitamos un compromiso colectivo con la adopción responsable y ética de estas tecnologías, garantizando que todos los implicados se beneficien de sus avances. El futuro de la construcción se despliega ante nosotros, y es nuestro deber abrazar esta evolución con entusiasmo y responsabilidad.

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