Desde techos verdes hasta políticas de sombreado urbano, descubre las medidas más prometedoras que las ciudades están adoptando para combatir las temidas olas de calor en 2024.

Fuente: Sostenibilidad

Los atletas de los juegos olímpicos de París se enfrentarán a un adversario con el que no contaban: el aumento de las temperaturas globales. El año pasado conocíamos que Europa se calentaba el doble de rápido que el resto del planeta. El cambio climático está haciendo que los veranos de París sean tan calurosos que se han convertido en un peligro. Para evitar que los deportistas corran ningún riesgo, la capital francesa ya está poniendo en marcha medidas innovadoras.

Y no es la única urbe con planes para este verano. Ciudades de todo el mundo están implantando estrategias para combatir el calor extremo y proteger a sus habitantes. La amenaza de olas de calor más intensas y frecuentes ha impulsado a los urbanistas y autoridades locales a repensar cómo nuestras ciudades pueden adaptarse y responder a estos desafíos climáticos. Veamos algunas de las medidas más prometedoras de adaptación de ciudades a las olas de calor.

Sistemas de climatización innovadores

Durante la más reciente edición de los Juegos Olímpicos de verano celebrada en Tokio, el intenso calor puso a prueba la resistencia física de numerosos atletas, llevando a muchos al límite de sus capacidades y forzando a los organizadores a modificar los horarios de varias competencias. Ante este escenario, París, sede de los próximos Juegos, está decidida a evitar que la historia se repita, aunque enfrenta sus propios desafíos ambientales.

La capital francesa es especialmente vulnerable a las olas de calor, un problema exacerbado por su escasez de áreas verdes—apenas el 10 % de la ciudad—y por los techos de zinc de muchos edificios, que retienen el calor con eficiencia.

En un esfuerzo por contrarrestar estos desafíos y apostar por la sostenibilidad, la villa olímpica parisina promete innovaciones significativas. Los techos de los edificios están diseñados para favorecer la biodiversidad y se han utilizado materiales de construcción de baja emisión de carbono, complementados con la creación de espacios verdes, incluyendo un parque público.

Las habitaciones de los atletas no estarán equipadas con aire acondicionado tradicional. En su lugar, se ha implementado un sistema de enfriamiento que combina la ventilación natural con una innovadora solución de refrigeración subterránea por agua. Este sistema de energía geotérmica asegurará que la temperatura dentro de los apartamentos en Seine-Saint-Denis no exceda los 26 grados centígrados durante la noche, incluso en el caso de una ola de calor, según han informado los organizadores en este artículo. Además, han destacado que la combinación de este sistema con un aislamiento especial permitirá a los residentes conservar la frescura nocturna durante el día.

La red de refugios climáticos de las ciudades

Frente al calentamiento global, la creación de refugios climáticos emerge como una tendencia creciente. Al comienzo de 2024, coincidiendo con la primera ola de calor del año que se vivía en Santiago, la capital de Chile lanzó su Red de Refugios Climáticos, lugares especialmente habilitados para brindar confort térmico, hidratación y descanso a los transeúntes y habitantes.

Un refugio climático es un espacio natural o urbano que ofrece unas condiciones ambientales de confort climático para protegerse de un contexto desfavorable. Suelen estar planteados para hacer frente al calor extremo, pero también para protegerse del frío o la escasez de agua, entre otras circunstancias. Además de parques y jardines, las bibliotecas, los museos, las escuelas y otros edificios públicos suelen actuar como refugio climático.

Según un estudio publicado en la revista Nature Climate Changela crisis climática está detrás del 40% de las muertes por calor. En Santiago, unas 280 personas fallecen al año por esta causa. Otras ciudades, como Buenos Aires y Barcelona, llevan ya tiempo promoviendo estos espacios para proteger a sus habitantes.

En Sevilla, una de las ciudades españolas donde el calor es más intenso en verano, están reconvirtiendo las marquesinas de autobús en refugios climáticos. La idea es que sean capaces de reducir la temperatura hasta en 20º C combinando las últimas tecnologías de energía solar con soluciones venerables e intemporales como el aljibe. En este artículo te contamos cómo funcionan.

Reverdecer las urbes

Puede que plantar árboles no sea la medida contra el calor más innovadora de esta lista sino la más ancestral. Sin embargo, su eficacia no puede ser subestimada. Los árboles no solo ofrecen sombra, sino que también son vitales para el proceso de evapotranspiración, a través del cual liberan vapor de agua al aire, refrescando así el ambiente circundante. Además, los árboles actúan como sumideros de carbono, absorbiendo el dióxido de carbono y, por ende, reduciendo el efecto invernadero que contribuye al calentamiento global.

Un estudio publicado hace muy poco en The Lancet con datos de 93 urbes europeas (donde viven 57 millones de habitantes mayores de 20 años) estima que alrededor de 6.700 muertes prematuras se deben al calor extremo de las urbes y señala que un tercio de esos fallecimientos podría evitarse plantando árboles en un 30% del espacio urbano. 

Esta práctica milenaria de plantar árboles ha sido revalorizada en los últimos años, conforme las ciudades buscan soluciones para combatir las islas de calor urbano y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Las iniciativas de reforestación urbana no solo se enfocan en plantar especies nativas para restaurar ecosistemas, sino también en crear espacios verdes que fomenten la biodiversidad y ofrezcan refugio y alimento para la fauna local.

Pintura reflectante

La ciudad de Los Ángeles lleva unos años pintando de gris claro el asfalto de sus calles. Rodeada de desierto y vestida por miles de kilómetros de asfalto, la ciudad californiana es paradigma del efecto isla de calor urbana, un fenómeno del que ya hablamos en profundidad de este artículo.

Para combatir este fenómeno están cubriendo las superficies de las calles con un tipo especial de pintura que tiene la capacidad de reflejar una cantidad significativa de radiación solar, en lugar de absorberla como lo harían las superficies de asfalto tradicionales. La característica clave de esta pintura es su “albedo”, un término que describe la capacidad de una superficie para reflejar la luz solar. Mientras que las superficies oscuras tienen un bajo albedo y absorben más calor, las superficies tratadas con pintura reflectante tienen un albedo alto, lo que significa que pueden reflejar gran parte de la energía solar entrante.

Tecnología de edificación verde

En las calles bulliciosas de Singapur, una transformación verde ha tomado forma, y no es solo una cuestión estética. La naturaleza está reclamando su lugar en el corazón de nuestras ciudades a través de techos verdes y paredes vegetales. Este movimiento hacia la infraestructura verde está haciendo mucho más que solo añadir un toque de color a nuestros paisajes urbanos; está enfrentándose de lleno al desafío ambiental de las islas de calor urbano.

Unos de los símbolos más destacados de esta arquitectura verdes es la torre CapitaSpring, uno de los rascacielos más altos de Singapur, construido en base a los principios de la arquitectura biofílica. Con jardines verticales que se extienden a lo largo de sus fachadas y un parque en la azotea, este edificio es un testimonio de cómo los espacios urbanos pueden coexistir con la naturaleza, promoviendo un ambiente más saludable y sostenible para sus habitantes.

Además de proporcionar una barrera natural contra el calor, estos espacios verdes urbanos juegan un papel vital en la reducción de la demanda energética. Al mantener los edificios frescos, disminuyen la necesidad de aire acondicionado, lo que a su vez reduce las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero la historia no termina aquí. La vegetación favorece la evaporación y transpiración, procesos naturales que refrescan el aire circundante, mejorando así la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad.

Agua para beber y refrescarse

El agua es, sin duda, uno de nuestros mayores aliados contra las altas temperaturas. Y las fuentes públicas son, en este sentido, un elemento clave en las ciudades para promover un acceso seguro y gratuito a este recurso a quienes pasean por sus calles.

Algunas de las medidas de adaptación al cambio climático consisten en retomar ideas como recuperar las fuentes públicas y han puesto en marcha aplicaciones para localizarlas desde el móvil. Por ejemplo, Barcelona pone a disposición de los ciudadanos incluso una App para consultar la ubicación de sus 1.714 fuentes de agua para beber en la ciudad.

En conclusión, frente a la creciente amenaza de olas de calor extremo, las ciudades están demostrando capacidad de adaptación y resiliencia. A través de la innovación, la planificación urbana verde y la cooperación comunitaria, estas medidas no solo buscan ofrecer alivio inmediato sino también preparar nuestras urbes para un futuro más sostenible y habitable. Este verano 2024 podría ser un punto de inflexión en nuestra relación con el clima urbano, marcando el camino hacia ciudades más frescas, verdes y vivibles.

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