Ubicado en un gran parque público en la ribera del Río Qianting, en la ciudad de Hangzhou, el museo homenajea la destreza y habilidad del constructor local. Para ello, se diseñó un edificio con un espacio interior y fluido, con una fachada de hormigón doble que permite la integración de este particular museo con su entorno.

Fuente: Hormigón al Día

El puente del Río Qianting, en la ciudad de Hangzhou, se inauguró el año 1937 y fue el primer puente de vigas de armaduras de dos pisos en atravesar esta importante ruta fluvial, transformándose en un hito en China. Cuando se completó la construcción de esta estructura, el 26 de septiembre, la ciudad estableció el “Día del Artesano” en honor a las habilidades de quienes participaron en el diseño y construcción de este elemento.

Si bien la ciudad de Hangzhou posee varias edificaciones modernas -incluyendo proyectos del estudio Zaha Hadid Architects– existía una “vacante” para rendir un homenaje a los constructores y artesanos de la ciudad. En ese aspecto, el estudio de arquitectura local TJAD Original Design Studio reformuló un espacio ubicado en la parte suroeste del parque público que se encuentra en la orilla del río, con vistas al famoso puente, el que transformó en el Museo del Artesano 926, nombre que tomó por el nombre del parque, 926.

El espacio que utiliza el museo se ubica en la sección oeste de un proyecto de renovación urbana de 12 kilómetros de extensión y, explicaron desde el estudio, su diseño se guía bajo el principio e la intervención limitada, con lo que se espera “mejorar la calidad de los espacios públicos desde un punto a otro y remodelar las características con el espíritu artesanal”, dijeron los arquitectos a cargo del proyecto.

Generando un espacio libre de columnas

En el diseño del museo, el estudio consideró varios elementos. Uno de estos, es el techo, que se forma gracias platos doblados de aluminio de 6mm de espesor y generan un efecto de “pellizco”, apuntando una cara hacia el Río y la otra, en dirección a las montañas.

A nivel de suelo, se escondió la figura del “926” para reconfigurar la topografía de microcolina del sector, “formando el espacio para un patio, integrando el espacio interior con este elemento”, explicaron desde el estudio.

Todas las oficinas, salas de equipamiento y espacios para servicios, además de otras salas auxiliares, se colocaron a nivel subterráneo, liberando el espacio en el primer piso. La cavidad entre la piel de hormigón de doble capa en la fachada se utilizó para colocar las tuberías y otras instalaciones, creando así un espacio para exhibiciones completamente limpio.

“Esperamos lograr una experiencia espacial rica al modelar el plato del techo: por una parte, la forma de la cumbrera del techo deja ventanas en cuatro direcciones distintas para hacer frente a diferentes paisajes urbanos; en otra, las dos ventanas con forma de medialuna que ondulan con el terreno dan al patio. Al mismo tiempo, las formas plegadas del techo forman dos tragaluces triangulares, los que sirven como el foco visual de todo el espacio y permite el ingreso de luz natural cambiante, generando interesantes efectos de sombra”, destacó el estudio en la descripción del proyecto.

Un museo que se integra con entorno

Una de las características más interesantes del museo es que es un espacio prácticamente libre de columnas, asegurando una amplia visión tanto de las exhibiciones como de los distintos paisajes -sea el parque, el puente o la vista de la ciudad- que le rodea.

“Se instalaron columnas únicamente en la periferia extrema del edificio”, comentaron desde el estudio. “De esta manera, se generó un gran espacio interior libre de columnas. Considerando los requisitos de ligereza y transparencia de la fachada, se utilizaron columnas densas como pilares del muro cortina, las que cuentan con secciones cruzadas extremadamente pequeñas”, explicaron.

Con un área total de 1.100 metros cuadrados, el Museo del Artesano 926 se transformó en un espacio único, cuya estructura asegura, en primer lugar, un amplio y fluido espacio interno, libre de columnas, mientras que, por otro lado, se integra de manera natural con su entorno.

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