Desde hace unos años, estamos siendo testigos de cómo la industria de la construcción está siendo revolucionada con la aplicación de la tecnología de las impresoras 3D. Esta manera innovadora de construir permite que las viviendas estén listas mucho más rápido, de manera más económica y sostenible.

Fuente: Arquitectura y Empresa

En menos de 24 horas, una impresora 3D logra imprimir los cimientos y paredes de una casa pequeña y todo por una mínima fracción del costo que conlleva la construcción tradicional.

De hecho, podemos sostener que uno de los principales aportes que hace este modo de construcción es el potencial de dar solución al problema de la vivienda, haciendo que una gran mayoría pueda acceder a concretar el sueño de la casa propia gracias a la reducción de costes, las ventajas de un montaje rápido y una alta precisión en ejecución.

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Imagen de Polygoniq

No podemos recalcar suficientemente la importancia de diseñar estrategias que abaraten los costos de la construcción en un contexto socioeconómico como el que vivimos actualmente, en el que la inflación y la crisis energética han dado por resultado un aumento y escasez en los materiales de construcción y de la mano de obra.

En este sentido, una opción en tendencia para mantener los costes bajos es el alquiler de la maquinaria de construcción a utilizar, en lugar de la compra de la misma. De hecho, esta es una opción muy popular y común en los proyectos de construcción, especialmente gracias a la creciente digitalización del sector, dada gracias a la aparición de startups y empresas de maquinaria como easyAlquiler, que permiten a los usuarios realizar la totalidad del – convencionalmente pesado – proceso de alquiler de forma online y fácil, ofreciendo un asesoramiento personalizado y el uso de las nuevas tecnologías.

Imagen de Emerging Objects

La utilización de materiales reciclados también representa una alternativa de ahorro económico plausible en la construcción con impresoras 3D. Entre los materiales que se pueden reciclar se encuentran el plástico, el vidrio, la madera y el metal los que pueden provenir de diferentes fuentes, como residuos de la construcción, residuos industriales y residuos domésticos.

Desde la primera casa en impresión 3D construída en China en 2014 hasta la actualidad, se han concretado varios ejemplos gracias a esta tecnología. En España, la startup valenciana Be More 3D, ha sido pionera en imprimir la primera casa con esta tecnología en nuestro país. Veamos a continuación algunos casos concretos que dan prueba de que el futuro puede construirse con impresoras 3D.

Imagen de Agence Coste Architectures

¿Cómo funciona la impresión 3D en la construcción?

La impresión en 3D es posible gracias a máquinas con la que se crean piezas en tres dimensiones o maquetas volumétricas a partir de un diseño realizado por ordenador y su uso se ha extendido desde la fabricación de una infinidad de objetos hasta las viviendas y otras estructuras habitables.  La creación de un plano a través de un programa de software de modelado es el primer paso para la construcción de una vivienda con esta tecnología. Hasta aquí, el proceso es similar al de una vivienda de construcción tradicional.

Una vez aprobado el plano, el constructor envía el diseño a la impresora 3D que procesará el archivo digital para preparar la plataforma de construcción y las materias primas para la ejecución del proyecto.

Para comenzar a imprimir, se instalan rieles alrededor del sitio de construcción los que dirigen el brazo robótico que colocará las capas de mezcla a utilizar. Por el momento, el concreto es el material más popular utilizado en este tipo de construcción. Se presiona “imprimir” una vez que todo esté listo para empezar y, capa por capa, la impresora irá construyendo la casa a través de un proceso llamado extrusión, por el que el material de impresión se calienta y luego se exprime a través de una boquilla.

El material se solidifica gracias a un secador de concreto lo que permite agregar otra capa rápidamente y, una vez terminados estos pasos, se retiran los rieles para agregar las características adicionales de la casa, incorporando mano de obra humana para terminar el proyecto. La impresión de la estructura puede realizarse en unos pocos días, pero la terminación de otros elementos como las aberturas, techo o instalación eléctrica y de agua que son programados en los diseños impresos, sólo se terminan en el sitio y pueden demorar varios meses.

En una casa impresa en 3D normalmente veremos operarios terminando de colocar la cubierta, la carpintería y otros detalles como el pintado exterior pero éstos serán muy pocos y las tareas serán reducidas en comparación a una construcción tradicional. Esto se traduce en un ahorro económico importante tanto en tiempo como en presupuesto de mano de obra y materiales.

Impresión 3D de viviendas: cuatro ejemplos

House 1.0, la primera Tiny House impresa en 3D de Europa

Imagen de Emerging Objects

House 1.0 es la primera Tiny House impresa en 3D en Europa y fue realizada por la empresa danesa de impresión 3D 3DCP Group. Con esta casa, la empresa ha demostrado que es posible construir mejor, más rápido, de manera sostenible y reduciendo el esfuerzo requerido en el proceso de construcción. The Tiny House fue diseñada para ser lo más económica posible y ofrecer a sus habitantes todas las comodidades necesarias a pesar de su pequeño tamaño de solo 37 m2.

Viliaprint, el Proyecto que Combina AM y Construcción Convencional

Imagen de Agence Coste Architectures

Este proyecto realizado en el ecodistrito Réma’Vert, en la ciudad francesa de Reims, está compuesto de un total de cinco casas, cada una con espacios habitables que oscilan entre 77 y 108 m2. El proceso de impresión 3D de estas viviendas no tuvo lugar directamente en el sitio y los diseñadores tuvieron que poner fuerte énfasis en el secado del concreto después de aplicar cada capa para que pudiera soportar su propio peso.

Prvok, las casas impresas en 3D en la República Checa

Imagen de Polygoniq

Nacida en la República Checa y creada gracias a la colaboración entre Buřinka, una empresa visionaria del sector de la construcción, y el escultor Michael Trpák, esta casa puede construirse ya sea en el campo, la ciudad o incluso sobre el agua.

Construida en hormigón, la casa se puede imprimir en solo 22 horas gracias a la velocidad de impresión de 15 cm por segundo, y con un tamaño de 13,35m x 3,5m x 3,1m, produciendo una superficie habitable de 43 m2. Estas casas pueden solidificarse sobre un cuerpo hueco flotante, haciéndolas habitables en el agua durante todo el año.

Primera casa impresa en 3D de España

Imagen de Las Provincias

La startup valenciana More 3D es la creadora de la primera casa impresa en 3D hecha en España. Esta construcción de 24m² fue fabricada en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia y entidades relacionadas con el campo de la construcción como Acciona, una de las participantes del primer puente impreso de Madrid.

Su desarrollo ha marcado un hito en la impresión 3D en nuestro país y, según el director ejecutivo (CEO) de Be More 3D, Vicente Ramírez, la casa es la tercera del mundo construida con esta tecnología y concretada mediante una impresora de hormigón de 7 metros de ancho y 5 de alto, la primera impresora 3D patentada en España.

Como hemos visto, la impresión 3D plantea las ventajas de un montaje rápido y una alta precisión en ejecución, con el potencial de dar respuestas reales y concretas a la demanda global de vivienda, reduciendo drásticamente los costos de construcción y buscando tener un impacto aún mayor en los países en vías de desarrollo.

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