Una eficiencia energética óptima permite reducir costes, contribuyendo a una mejor gestión económica del centro hospitalario y un mayor cuidado del medio ambiente.

Fuente: Sostenibilidad

El consumo de energía creciente, especialmente en las ciudades, ofrece muchas oportunidades para mejorar la eficiencia energética. Desde pequeños gestos personales en nuestro día a día hasta la adaptación de grandes infraestructuras como son oficinas, viviendas y también los hospitales.

¿Por qué es especialmente importante la gestión de la eficiencia energética en los centros hospitalarios? Principalmente porque son instalaciones con un consumo elevado y permanente. En los hospitales, la iluminación, la calefacción o el aire acondicionado, los sistemas de seguridad, de monitorización, ascensores, labores de limpieza y esterilización y quirófanos funcionan 24 horas al día, 365 días al año.

¿Cómo mejorar la eficiencia energética de los hospitales?

Las mejoras en este campo reducen costes energéticos, beneficiando la gestión económica y medioambiental. Según la Comisión Europea, existen tres grupos de medidas que se pueden poner en práctica para alcanzar una gestión energética eficiente en los hospitales:

Medidas simples, no requieren una financiación especial

– Control de apertura de ventanas y puertas en espacios con diferentes condiciones térmicas.

– Revisión periódica y mantenimiento de la caldera.

– Revisión periódica y mantenimiento del sistema de aire acondicionado, incluida la sustitución del líquido refrigerador.

– Corte de circulación del agua caliente cuando no hay demanda.

– Instalación de luz artificial de bajo consumo donde sea posible.

– Uso de equipamiento electrónico con sistemas de ahorro de energía.

Medidas de bajo coste, requieren una única inversión por el administrador

– Sustitución de puertas y ventanas sin rotura de puente térmico por elementos con materiales sostenibles.

– Mejora del aislamiento en las superficies de la caldera.

– Limpieza de las tuberías del condensador en los sistemas refrigerados por agua.

– Rediseño optimizado del sistema de los conductos de ventilación.

– Minimización del alumbrado exterior y empleo de temporizadores.

Acciones de reconstrucción, requieren una inversión de capital con un estudio técnico de viabilidad previo

– Aislamiento térmico de paredes exteriores, techos, pisos y pilotes.

– Instalación de caldera individual para cubrir las necesidades de agua caliente durante el verano.

– Producción de agua fría en los refrigeradores del aire acondicionado a través de energía solar o biomasa.

– Sustitución de grifos manuales por grifos controlados por la sensores de movimiento.

– Instalación de condensadores con intercambiador de calor.

– Mejora de la calidad de la potencia suministrada, tanto de corriente como de tensión.

Gestión excelente para reducir la huella ambiental

El Hospital Infanta Sofía de Madrid es un ejemplo de gestión eficiente

Aplicando estas y otras medidas, un hospital puede llegar a reducir su huella ambiental a la mitad. Es el caso del hospital público Infanta Sofía de Madrid, donde se ha reducido en un 20% el consumo de agua y toda la electricidad consumida es de origen renovable, lo que ha permitido rebajar un 50% sus emisiones de CO2 en cinco años.

Ello le ha valido para ser uno de los cuatro hospitales en todo el mundo con la certificación de excelencia BREEAM, que reconoce las mejores prácticas en la gestión ambiental sostenible de los edificios y la eficiencia energética.

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