La lucha contra el calentamiento global ha llevado a países de todo el mundo a replantearse sus prácticas de construcción para ayudar a protegerse de los fenómenos climáticos. Al menos 70 naciones han acordado revisar y adaptar los modelos de construcción de edificios para frenar el calentamiento global y mitigar los efectos del cambio climático, tal y como anunciaron la ONU y el Gobierno francés a principios de 2024.

Fuente: CLA

En este contexto, con la creciente preocupación por el calentamiento global y la escasez de recursos hídricos en algunas regiones, la reutilización del agua se ha convertido en una práctica importante. Como señala Sibylle Muller, Directora General de NeoAcqua, la adopción de esta práctica puede tener efectos positivos duraderos en la sociedad. “La reutilización del agua en la construcción para fines no potables, ya sea durante la fase de construcción o después de la entrega, es una práctica que puede tener un impacto significativo en la reducción del consumo de agua potable, preservando los recursos hídricos para usos nobles donde hay contacto humano”, dice.

En Brasil, donde la escasez de agua es una realidad, el uso racional y responsable de este recurso es necesario. Las empresas del sector de la construcción están invirtiendo cada vez más en tecnologías de tratamiento de aguas residuales y aprovechamiento de aguas pluviales, ya que estas soluciones no sólo ayudan a conservar los recursos hídricos naturales mitigando el impacto ambiental causado por la extracción de agua de la naturaleza, sino que también reducen los costes del agua.

Para Sibylle, estas empresas pueden reducir el impacto ambiental causado por la extracción de agua de los recursos hídricos disponibles y fomentar el ahorro. “Entre las fuentes alternativas están la reutilización del agua procedente de las aguas residuales domésticas o aguas grises (la fracción de las aguas residuales formada por el agua procedente de lavabos y duchas), así como el agua de lluvia; el reciclado de las aguas residuales y grises se realiza generalmente mediante tratamientos biológicos seguidos de filtración y desinfección, mientras que el agua de lluvia requiere tratamientos más sencillos, mediante filtración y desinfección”, añade.

La introducción del concepto de reutilización y aprovechamiento del agua de lluvia procedente de fuentes alternativas en promociones comerciales y residenciales no sólo demuestra preocupación por los recursos hídricos, sino que también permite a constructores y promotores ofrecer inmuebles acordes con la sostenibilidad medioambiental y reducir los costes de agua, con ganancias de imagen y competitividad frente a la competencia.

De este modo, la decisión de introducir tecnologías que permitan el uso fiable de fuentes alternativas de agua para usos no potables, preferiblemente en la fase de diseño, es fundamental para impulsar la construcción hacia un futuro más sostenible, resiliente y alineado con los conceptos ESG. Las empresas del sector tienen la responsabilidad de adoptar prácticas sostenibles para contribuir a la lucha contra el calentamiento global y garantizar un uso más eficiente y responsable de los recursos hídricos.

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