Con el objetivo de reducir la huella de carbono del hormigón, se ha desarrollado una investigación que emplea el grafeno como aditivo. El Concretene, como fue bautizado este nuevo desarrollo, es obra de científicos de la Universidad de Manchester en Inglaterra y de una constructora local. Para formar el material, el equipo agregó pequeñas cantidades de grafeno al agua y al cemento, donde actúa como un soporte mecánico y ofrecería una superficie de catalizador adicional para las reacciones químicas que convierten la mezcla en la pasta de hormigón. El resultado final, es una unión mejorada a escala microscópica y un material que sería aproximadamente un 30% más resistente que el hormigón estándar.

El Concretene se utilizó en un vertido inicial de una losa para el nuevo gimnasio Southern Quarter cerca de Stonehenge. Esta es la primera losa de hormigón mejorada con grafeno del mundo y convertirá el gimnasio en un laboratorio viviente a medida que se complete y opere el edificio. “La producción de hormigón representa alrededor del ocho por ciento de las emisiones globales de carbono y solo estaría detrás de China y Estados Unidos como emisor si fuera un país. Debido a que Concretene es mucho más fuerte que el hormigón tradicional, se requiere mucho menos para brindar la misma resistencia estructural a un edificio, lo que podría resultar en una huella de carbono y un costo mucho más pequeños”, explican los científicos.

Si se usara Concretene en toda la cadena de suministro global, explican desde la constructora, se podría reducir hasta un dos por ciento las emisiones mundiales. “El material es más caro de producir con un costo adicional de alrededor del 5 por ciento, pero debido a que se necesita menos, se estima que puede ofrecer un ahorro general de entre el 10 y el 20 por ciento al cliente”, concluyen.

+Información: https://www.manchester.ac.uk/

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